Juan M Wills reviewed a book.
Lo Que No Tiene Nombre
“Es este un libro - ¿o será mejor decir un poema?- de la vida, la enfermedad y la muerte, de la familia, sus angustias y sufrimientos, del amor maternal, de la indiferencia de la sociedad y sus presiones, de la incomprensión y el dolor, pero por sobre todo es un homenaje valiente de una madre a su...”
“Es este un libro - ¿o será mejor decir un poema?- de la vida, la enfermedad y la muerte, de la familia, sus angustias y sufrimientos, del amor maternal, de la indiferencia de la sociedad y sus presiones, de la incomprensión y el dolor, pero por sobre todo es un homenaje valiente de una madre a su hijo. Un muchacho inteligente, sensible, artista, luchador, buen compañero y con un futuro promisorio que debió enfrentar una terrible enfermedad de la cual pocos hablan, es vedada en la conversación social, casi nadie acepta, muchos discriminan y por ello poco aportan para hacer menos difícil el recorrido en la vida. La autora, dentro de su pena, logra con un lenguaje preciso, hermoso a pesar de la dureza del tema, involucrar al lector en su relato, compartir sus pensamientos y reflexiones y hacer un aporte valeroso y valioso para empezar a desenmascarar los mitos generados por una mal que no se entiende ni se trata bien (como en mejores palabras lo menciona Hector Abad en su excelente comentario de presentación del libro).
Es literatura de la buena, es poesía, es valor. De manera precisa la autora razona sobre su decisión de compartir estos momentos íntimos:
".....Da el derecho, sí. Pero me pregunto por qué lo hago.
Quizá porque un libro se escribe sobre todo para hacerse preguntas.
Porque narrar equivale a distanciar, a dar perspectiva y sentido.
Porque contando mi historia, tal vez cuento muchas otras.
Porque a pesar de todo, de mi confusión y m desaliento, todavía tengo fe en las palabras.
Porque aunque envidio a los que pueden hacer literatura con dramas ajenos, yo sólo puedo alimentarme de mis propias entrañas.
Pero sobretodo porque,como escribe Millás, "la escritura abre y cauteriza al mismo tiempo las heridas" ".
Y remata el final con una inolvidable oración: "Dani, Dani querido. Me preguntaste alguna vz si te ayudaría a llegar al final. Nunca lo dije en voz alta, pero lo pensé mil veces: sí, te ayudaría, si de ese modo evitaba tu enorme sufrimiento. Y mira, nada pude hacer. Ahora, pues, he tratado de darle a tu vida, a tu muerte y a mi pena un sentido. Otros levantan monumentos, graban lápidas. Yo he vuelto a parirte, con el mismo dolor, para que vivas un poco más, para que no desaparezcas de la memoria. Y lo he hecho con palabras, porque ellas, que son móviles, que hablan siempre de manera distinta, no petrifican, no hacen las veces de tumba. Son la poca sangre que puedo darte, que puedo darme."”
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